El gobierno federal debe atacar las enfermedades en vez de a los pacientes


Artículo de Opinión escrito por los doctores Mirta Ávila Santos, MD y Delfín Santos, MD

Cincuenta millones de estadounidenses están siendo atacados – por sus propios cuerpos. Sus sistemas inmunitarios atacan a las células sanas en lugar de a las infecciones.

El manejo de estas enfermedades “autoinmunes”, que a menudo causan dolorosa inflamación, erupciones, e inmovilidad, es un proceso de ensayo y error que requiere visitas regulares al médico y una gama de medicamentos. Arribar al tratamiento apropiado es difícil bajo las mejores circunstancias. Y está a punto de tornarse aún más difícil.

La Administración de Obama planea recortar los pagos a los médicos por los medicamentos que hoy cubre Medicare. Los reembolsos serían insuficientes para cubrir los costos de los tratamientos de muchos pacientes. Eso obligaría a muchos proveedores de cuidados de la salud a cambiarles los medicamentos de los pacientes a otros más baratos, o rechazarlos, o a cerrar las clínicas por completo. Las consecuencias podrían ser nefastas para los que sufren de enfermedades autoinmunes.

La Parte B de Medicare cubre medicamentos, incluyendo fármacos inmunosupresores  y medicamentos avanzados contra la artritis reumatoide, que deben ser administrados en un centro médico.

Durante años, los médicos que proporcionan estas terapias reciben un reembolso por parte de Medicare por el precio promedio del fármaco, más un 6 por ciento adicional. Esta tarifa adicional ayuda a cubrir los costos laborales de los médicos, ya que la administración de medicamentos sofisticados mediante inyección o vía intravenosa (IV) puede tomar horas.  En 2013, los recortes presupuestarios redujeron esa tarifa adicional al 4.3 por ciento.

Comenzando este año, Medicare pudiera reducir los reembolsos por medicamentos bajo la Parte B al precio promedio del fármaco más 2.5 por ciento, mientras añade una tasa fija de $16.80.

La nueva tasa de reembolso no cubriría los costos de los tratamientos de muchos pacientes. Las autoridades federales están conscientes de esto – tratan de influenciar a los médicos para que prescriban medicamentos menos avanzados pero más baratos en lugar de tratamientos con tecnología de última generación. La tasa fija significa que estos tratamientos menos costosos tienen un margen mayor que las opciones más costosas.

Cuando se trata de proveer tratamientos a los pacientes autoinmunes, no hay lugar para tal intromisión federal. Consideremos a las personas que sufren de la enfermedad de Behçet, una afección rara que comúnmente resulta en dolorosas úlceras orales y genitales.

No existe una prueba única que detecte la enfermedad de Behçet, por lo que la identificación de la condición puede ser un largo y frustrante calvario. Una vez diagnosticada, los pacientes requieren una combinación de tratamientos administrados por una serie de especialistas con el fin de controlar sus síntomas.

Cada paso de este proceso se basa en la capacidad de los médicos para seguir sus intuiciones, probar con diferentes terapias, y ajustar los planes de tratamiento para adaptarlos a cada paciente individualmente. Los cambios propuestos a la Parte B harían que tal relación entre el médico y su paciente sea casi imposible de mantener en muchos de los casos.

Los reumatólogos y los oftalmólogos, médicos que a menudo son críticos para la gestión de enfermedades como la enfermedad de Behçet, verán algunos de los recortes de reembolsos más graves, según la consultora de cuidados de la salud Avalere.  Muchos de estos médicos tendrán que elegir entre prestar una atención insatisfactoria o enfrentar una pérdida financiera. Frente a esta decisión, más y más clínicas rechazarán a los pacientes de la Parte B, mientras que otros optarán por cerrar sus clínicas.

Esta tendencia ya es evidente entre las clínicas que proporcionan la quimioterapia para pacientes de la Parte B. Frente a la disminución de los reembolsos, más de 300 de estas instalaciones han cerrado desde 2008. Casi 400 están enfrentando dificultades financieras.

Las clínicas que se dedican a tratar las enfermedades autoinmunes enfrentarán un destino similar bajo el plan de Medicare de la Administración. Innumerables pacientes perderán el acceso a los médicos que han supervisado su salud durante años. Algunos se verán obligados a renunciar al único medicamento que ha podido controlar sus enfermedades exitosamente.

Para los pacientes autoinmunes, es inevitable enfrentar problemas de la salud, esto es un hecho de sus vidas. Afortunadamente, las complicaciones creadas por la reforma de la Parte B se pueden prevenir fácilmente. Todo depende de los líderes en Washington para cancelar esta política equivocada antes de que ocasione daños.

Mirta Ávila Santos, MD es la directora ejecutiva de la American Behcet’s Disease Association (“Asociación Americana de la Enfermedad de Behçet”). Su esposo, Delfín Santos, es un reumatólogo.

Si tiene preguntas puede enviarlas a Amalia Halikias, promotora de la doctora Santos por el correo electrónico, amalia@keybridge.biz

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