¿Cómo Valoras tu Relación con Dios?


Jesus llama puerta

Contribución de Ana Aznar
La historia del joven rico es hartamente conocida en el Nuevo Testamento (Mateo 19). La historia narra un encuentro entre Jesús y un joven que tenía muchas poseciones.
El joven le pregunta al Señor que más le falta hacer para obtener la vida eterna. Cuando el Señor le hace la invitación de seguirle dejando su vida de opulencia y riqueza. “Ven y sígueme”, le dijo el Señor al joven.

Poco tiempo antes el Señor había extendido una invitación semejante a un pescador, Pedro. En su caso, Pedro respondió a esa invitación dejando todo lo que para él era de valor: su empleo, su familia, su vida cotidiana para seguir al Mesias durante su ministerio de tres años.

En contraste, cuando el joven que tenía muchas poseciones recibió la invitación de “Ven y sígueme”, se fue triste, no le siguió y no se supo más de él.
Seguir al Seguír requiere compromiso, determinación, sacrificio, y un deseo poderoso de obedecer la voluntad de Dios. Dios nos promete obtener la vida eterna, que es vivir con el Padre Celestial y su hijo Jesucristo y llegar herederos de Dios y coherederos con Cristo.

El Papa Benedicto XVI también expresó el 5 de julio de 2010 que, “después de que Jesús le propuso dejar todo y seguirle se fue de allí triste, porque estaba demasiado apegado a sus bienes. ¡Yo en cambio leo en vosotros la alegría! Y también este es un signo de que sois cristianos: que para vosotros Jesucristo vale mucho, aunque sea comprometido seguirle, vale más que cualquier cosa. Habéis creído que Dios es la perla preciosa que da valor a todo lo demás: en la familia, en el estudio, en el trabajo, en el amor humano… en la vida misma. Habéis comprendido que Dios no os quita nada, sino que os da el ciento por uno y hace eterna vuestra vida, porque Dios es Amor infinito: el único que sacia nuestro corazón.

Me gustaría recordar la experiencia de san Agustín, un joven que buscó con gran dificultad, durante mucho tiempo, fuera de Dios, algo que saciase su sed de verdad y de felicidad. Pero al final de este camino de búsqueda ha comprendido que nuestro corazón está sin paz mientras que no encuentre a Dios, mientras no repose en Él. ¡Queridos jóvenes! ¡Conservad vuestro entusiasmo, vuestra alegría, la que nace de haber encontrado al Señor, y sabed comunicarla también a vuestros amigos.



churchad-chOfGod

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