ESTAMOS CON BOSTON Por: Dr. James Carafano


Estados Unidos saca lo mejor de sí cuando afronta la adversidad con coraje, confianza y decisión. Esa receta de “lo que nos hace ser lo que somos” es válida para huracanes, desastres y tragedias como la que ocurrió recientemente durante la Maratón de Boston.

 Los profesionales de la seguridad saben lo que hacer primero: Cuidar de los heridos, proteger a la gente de primeros auxilios y a los transeúntes que corren hacia el lugar para ayudar (que a menudo pueden ser el objetivo de siguientes ataques) y conservar las pruebas disponibles en el lugar. Parece que esas medidas han ido bien encaminadas. Deberíamos estar orgullosos de los servicios de emergencia y de los ciudadanos de Boston.

 Nuestras valoraciones y especulaciones sobre qué hacer a continuación no deberían ir más allá de lo que sabemos. Incluso los informes que parecen muy autorizados emitidos in situ o compartidos por informadores y testigos desde el lugar de la tragedia pueden resultar imprecisos. Esto ya se ha demostrado en el caso de Boston, con informes contradictorios sobre el número de explosiones, afirmaciones de sospechosos retenidos y acerca de artefactos sin explotar que estaban siendo recuperados.

 En casos como este, los responsables policiales pueden a menudo reunir gran cantidad de pruebas de la escena del crimen durante las primeras 72 horas. En tales investigaciones se comienza con las pruebas y estas conducen a los sospechosos, no al revés.

 Puede que las fuerzas de seguridad de otras comunidades quieran tomar precauciones adicionales. Por ejemplo Pittsburgh, cuya maratón se celebra en unas semanas. Sin duda, sería prudente hacerlo. No obstante, cualquier medida de seguridad adicional tras un suceso como este se debería basar en una evaluación profesional del riesgo y en cualquier información que esté disponible. Los enemigos de Estados Unidos no pueden estar en todos sitios.

 Proteger los grandes eventos públicos es uno de los retos más difíciles para la seguridad pública. Además, estas concentraciones de personas son precisamente las más vulnerables al tipo de incidente ocurrido en Boston. Una vez dicho eso, las precauciones de seguridad pública más razonables que se pueden tomar para desbaratarlos son bien conocidas. Por ello, tras lo sucedido, habrá que determinar si estas se tomaron de un modo adecuado.

 Por desgracia, dichas medidas (incluso si se implementan totalmente) no pueden proteger  tales concentraciones de personas de un modo absolutamente perfecto. La mejor medida de seguridad, si se confirma que esto ha sido un acto coordinado y premeditado, es detener a los autores antes de que lleven a cabo los atentados.

 Llevar a los criminales ante la justicia, impedir nuevos ataques y aprender las lecciones que proporcione este incidente sobre cómo prevenir o responder a futuros incidentes son cuestiones que llegarán en su momento. Por ahora, todos deberíamos estar con la ciudad de Boston. Todos deberíamos mostrar al mundo que hoy nos levantaremos sin miedo y que Estados Unidos empezará el día dando un paso al frente.

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