Sucede en Durango, México


 El objetivo principal de un buen gobierno es cuidar de todos sus ciudadanos. Desafortunadamente, en muchas ocasiones las personas con capacidades mental y físicamente diferentes, son olvidadas y discriminadas. Sin embargo, ese no es el caso en Durángo, México.

Bajo el patrocinio del DIF (Desarrollo Integral de la Familia) estatal, en donde los lineamientos son establecidos por un comité gubernamental y coordinados por su exitosa Presidenta, C.P. Gabriela López de Hernández, el CAS (Centro de Atención y Socialización) se esfuerza cada día para cubrir las necesidades de los duranguenses con capacidades diferentes.

Con los fondos disponibles, la Lic. Carmen María de la Parra, Sub coordinadora del CAS, aplica un generoso toque Midas para hacer de los 100 ansiosos estudiantes de este establecimiento, un segmento productivo de la sociedad moderna.

Antes de que los rayos del sol alcancen a cubrir el valle de Guadiana, cada semana de lunes a viernes los conductores de dos van y un camión, comienzan sus rutas para recoger a los entusiasmados estudiantes para la experiencia del día. Las actividades comienzan a las 9:00 a.m. y continúan hasta las 2:00 p.m. cuando se realiza el viaje de regreso a cada una de las casas.

El entrenamiento y desarrollo de los niños con capacidades diferentes es la responsabilidad de la Lic. Parra y de su competente equipo de trabajo. Los estudiantes con diferentes grados de incapacidad que incluyen síndrome de Down, deficiencia mental leve, esquizofrenia, síndrome del ángel, secuelas de meningitis y algo de impedimentos físicos, comprenden una carga de trabajo profunda.

Para algunos estudiantes, en edades de 15-50 años, asistir al CAS es el primer y principal contacto con el mundo exterior. Mientras que todos los estudiantes requieren de alguna forma de terapia, hay algunos que deben entrar a un programa terapéutico solo para aprender a hablar.

Un problema adicional que enfrentan algunos estudiantes es la vida en sus hogares. Abandonados, ya sea por muerte de sus padres o por voluntad propia, se convierten en dependientes de sus parientes o amistades.

El objetivo del CAS es obtener el nivel más alto de autosuficiencia para cada estudiante. Mientras que algunos siempre dependerán de este centro, otros progresaran a un nivel de conocimiento y eficiencia que les permitirá ser empleados en el sector privado.

De acuerdo con la Lic. Parra, la falta de fondos esta impidiendo al CAS alcanzar más territorio de la comunidad. Los fondos estatales, ventas de los productos, y donaciones públicas (sus principales recursos de ingresos), no son suficientes para incrementar su cobertura y aceptar a más estudiantes.

Cada estudiante recibe un almuerzo diario y un salario quincenal que les permite adquirir artículos personales y complementar los ingresos de sus familias.

El centro, esta conformado por una serie de edificios separados que se conectan en forma de vaina cada uno con un propósito en particular. Comenzando en un extremo de la propiedad, se encuentra la recepción, enseguida un salón tipo auditorio para la terapia musical y almuerzos, seguido por el área de manufactura, después una moderna y limpia cocina, y para completar las instalaciones en el extremo opuesto de la cuadra se encuentra el área de distribución y ventas.

La distribución de los edificios y el flujo de trabajo de los diferentes productos dan la apariencia de locaciones ingeniosamente diseñadas.

Aquí, artículos y productos alimenticios de muy buna calidad son alegremente producidos por los talentosos estudiantes. El zumbido constante de la variada maquinaria industrial, el sonar de las ollas, cacerolas y puertas de hornos, en conjunto con las acciones de los ocupados trabajadores, son los sonidos de la producción de escobas, trapeadores y una gran variedad de panes y repostería fina de muy buena calidad listos para el consumo publico.

Una mezcla de entusiasmo y orgullo bien merecidos, son evidentes en el comportamiento de la Lic. Parra mientras camina a través de los bellos jardines e impecables edificios de este establecimiento. Al recorrer y explicar la función de cada área en particular, ella recibe un gran numero de saludos alegres de los estudiantes a través del recorrido. Amigables “hola”, al igual que numerosos apretones de manos, y amoroso abrazos esperan a la Lic. Parra.

Una constante de cada uno de los estudiantes es la inocente efervescencia y sonrisas radiantes, fácilmente reconocidas como sonrisas de amor hacia esta encantadora dama.

Daniel Carrillo, danielcarrillo1@yahoo.com.mx

 

It’s happening in Durango, México

The primary objective of a good government is to take care of all its citizens. Unfortunately, many times it’s the mentally and physically challenged that are overlooked and forgotten. However, this isn’t the case in Durango, Mexico.

Under the jurisdiction of State sponsored D.I.F. (Desarrollo Integral de la Familia) where guidelines are set by a governing board and coordinated by their accomplished President, Gabriela López de Hernández, C.A.S. (Centro de Atención y Socialización) strives to meet the needs of challenged Duranguenses.

With available funding, Lic Carmen María de la Parra, Sub-coordinator of C.A.S., applies a gentle Midas touch to making the 100 eager students of this establishment a productive segment of modern society.

Before the rays of the morning sun reach the depths of Guadiana valley, Monday through Friday of each week the driver’s of two vans and a bus are already making their rounds to collect the excited students for the day’s experience. Early morning activities begin at 9:00 a.m. and continue until 2:00 p.m., when a return trip is made to each place of residence.

Training and development of challenged kids is the responsibility of Mrs. Parra and her competent staff. The students with varied degrees of impairments that include Down syndrome, light mental deficiencies, schizophrenia, Angelman syndrome, sequels of meningitis, and physical handicaps, comprise a profound workload.

For some students, ages 15–50, attending C.A.S. is their first major contact with the outside world. While all students require some form of therapy, there are those that must enter a therapeutic program just to learn to speak.

An additional problem for some students is their home life. Left alone, either by death of their parents or abandonment, they become wards of relatives or friends.

The intent of C.A.S. is to attain the highest level of self-sufficiency for each student. While some will always be retained at this facility, others progress to a level of knowledge and efficiency that allows them to be employed in the private sector.

According to Mrs. Parra, lack of funding is preventing C.A.S. from reaching farther into the community. State funding, product sales, and public donations, their principal sources of income, aren’t sufficient to increase their coverage and accept more students.

A morning meal is served to each student and a bi-monthly allocation allows them to purchase personal items and supplement their family income.

Inside the campus separate buildings are connected in a pod type design with each serving a particular purpose. Beginning at one end of the city block is a reception area, next is an auditorium style hall for music therapy and consultations, followed by a manufacturing area, then clean, modern kitchens, and completing the design at the other end of the city block is a distribution and sales area.

The layout of the several buildings and work flow of the different products gives the appearance of a highly engineered facility.

Here, high quality wares and food products are cheerfully produced by talented students. The steady hum of different industrial type machines, the clanging of pots, pans, and oven doors, along with the actions of busy workers are the sounds of producing high quality brooms, mops, and a variety of breads and pastries ready for public consumption.

A mixture of well deserved enthusiasm and pride are evident in the demeanor of Mrs. Parra as she strolls among the beautifully manicured gardens and immaculate clean buildings of this establishment. While explaining the function of each particular area many delightful greetings are received from students along the way. Friendly “hellos”, along with numerous handshakes, and loving hugs await Mrs. Parra.

One constant from each student is the child-like effervescent, radiant smile, easily recognized as smiles of adoration for this enchanting lady.

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