El incesto austriaco


El caso del incesto austriaco ha conmovido al mundo: un hombre, viola a su hija destronada de su ternura paterna, y rebajada a esclava sexual durante años en un tenebroso zulo. Mientras, se sigue tolerando el turismo sexual y el meretricio, y crece imparable la pornografía infantil en la Red. Porque la lujuria, un pecado derrocado por la modernidad pero no por eso menos pecado, tiene eso: no se contiene. Se empieza por imágenes excitantes, primero mujeres, luego niños, se sigue por la prostitución, la bisexualidad, luego se abusa de menores y culmina en la crueldad extrema. Con razón la moral la considera un vicio porque estraga como una droga y nunca tiene bastante. Los gobiernos deberían volver a la censura de aquello que promueve esta droga dura y que perjudica a todas las edades y en todos los órdenes de la vida.

Clara Jiménez

Murcia, España

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